Las nuevas tecnologías han evolucionado de tal manera que la mayor parte de los puestos de trabajo hoy en día se llevan a cabo en una oficina, frente a una pantalla, y sentados en una mesa de trabajo. Es muy usual trabajar con un ordenador y tener la necesidad de pasar la mayor parte de la jornada laboral sentado frente a él, pero cada vez son más los gadgets o dispositivos que una persona necesita para desempeñar bien su tarea y poco el espacio del que dispone.
Si hiciésemos un estudio en profundidad del mobiliario más utilizado en las salas, oficinas o despachos de los trabajadores nos daríamos cuenta de que la gran mayoría de ellos son más estéticos que funcionales, cediendo más importancia a la imagen que transmiten que a la utilidad que pueda tener para los mismos trabajadores.
Estudios demuestran que disponer de un entorno cómodo, saludable, espacioso y ordenado, proporciona tranquilidad y contribuye a la concentración, aumentando la productividad hasta en un 25%.
La característica más demandada que debe poseer un escritorio es la del almacenaje o espacio de trabajo debido a la cantidad ingente de dispositivos y herramientas que necesitan todos aquellos estudiantes o trabajadores para su jornada laboral o rutina de estudio. Esto se traduce en la necesidad de optimización del espacio y su distribución, llegando a convertirse en la base del proyecto.
En primer lugar, el cajón de carga servirá de almacenaje para todos aquellos dispositivos que necesiten cargarse pero no se estén utilizando.
Por otro lado, casi aprovechando el canto de la mesa, se dispondrá de tres cajones de almacenaje convencionales situados en la zona central que servirán de almacenaje para folios, carpetas, o documentos varios.
Por último, en la zona derecha se situarán unas bandejas extraíbles para útiles de escritura con la idea de eliminar el portalápices convencional sobre la mesa y ganar, de esta manera, espacio útil de trabajo. Si el usuario necesita disponer de cualquier herramienta de trabajo podrá acceder a ella puntualmente o bien, dejar abierta la bandeja e ir alternando la herramienta que requiera en cada momento de forma sencilla y rápida.
Para evitar comprar accesorios añadidos, se implanta un flexo que irá integrado en el propio escritorio de forma inteligente eliminando la necesidad de disponer de una base fija considerablemente grande.
Presenta mucho juego en cuanto a movimiento y además estéticamente funciona muy bien en conjunto. Su base integrada está provista de un eje de giro que permite que el flexo abarque mayor superficie de mesa pudiendo orientarse hacia diferentes direcciones.
Para encenderlo y apagarlo se incluye un sensor instalado en la propia base del diseño para disponer así de varias funciones con un simple gesto reiterado; la función táctil.
Con el primer toque se enciende, con el segundo, tercero y cuarto sube la intensidad respectivamente y, por último, el quinto lo apaga, volviendo a reproducirse la serie con los siguientes toques. Se trata de un mecanismo sencillo, limpio, práctico y sin mecanismos extras en el diseño que lo complejicen.
En la superficie de la mesa se implantarán varios enchufes con la intención de facilitar al usuario la carga de los dispositivos tales como el ordenador o tablet (especialmente los dispositivos que necesiten ser utilizados al mismo tiempo). El diseño del cajón tendrá unas curvaturas suaves para facilitar la salida de los cables y no dañarlos. Irán instalados 5 enchufes repartidos uniformemente y 2 entradas USB ubicadas una en cada extremo.
El móvil se vuelve casi un imprescindible a la hora de trabajar, ya sea en el ámbito académico (trabajos grupales) o en el ámbito laboral (llamadas y notificaciones importantes).
Con un simple gesto podrás cargar la batería de tu smartphone y disponer de él de forma rápida en cualquier instante.
Informado de todo lo que pasa a tu alrededor, noticias y notificaciones.
Su diseño sirve para todo tipo de smartphones y además pasará desapercibido el tiempo que no se esté utilizando.
Los muelles se comprimen al ejercer presión sobre la pieza que cubre la ranura, este presión la genera el propio móvil al colocarlo de forma que cuando éste se extrae, la ranura vuelve a su posición original sin ningún tipo de manipulación por parte del usuario.
Nuestro escritorio como zona de estudio o trabajo implica tener que pasar muchas horas sentados en nuestra mesa ejerciendo las tareas, es por esto por lo que necesitamos estar hidratados necesariamente y, como consecuencia de ello, siempre necesitaremos tener al alcance una botella de agua, taza de café o cualquier otro refresco que nos sacie.
El problema que trae consigo esto es el aro de condensación que deja siempre este recipiente en la mesa, pudiendo llegar a manchar documentos o incluso dar lugar a accidentes más graves como el derramamiento del líquido interior. Por este motivo se incluye una zona en la esquina superior derecha de la mesa para albergar dicho recipiente, zona donde el usuario pudiese dejarlo sin necesidad de manchar la mesa pero lo suficientemente cerca para mantenerlo al alcance.
El elemento circular está constituido por dos partes; por un lado presenta un desnivel donde alberga una zona de corcho absorbente mientras que por el otro es totalmente plano y se integra perfectamente en la superficie de la mesa. Para utilizarlo se planteó una solución muy fácil, limpia y elegante. El elemento tiene mecanizada una rosca a lo largo de todo el contorno y la forma de elevarlo es girando la pieza suavemente con la yema del dedo, una vez elevado se procede al volteo, se acopla y vuelve a roscarse de forma pareja, esta vez con la yema del dedo apoyada sobre el contorno del disco.
Otra versión enfocada al diseño colaborativo es la mesa para oficinas o espacios coworking, cada vez más implantados en la sociedad.
El diseño de la mesa coworking es prácticamente igual que la mesa individual, salvo por la superficie adicional derecha que será diseñada con la intención de disponer de una zona común con el resto de mesas vecinas.
Dispone, a mayores, de una base giratoria que será de mucha ayuda a la hora de compartir algo con el resto del grupo, permitiendo voltear el ordenador portátil de una forma sencilla y sin esfuerzo alguno.
Se podrán hacer diferentes distribuciones y orientaciones de forma colectiva entre 2, 3 y 4 personas.
El público objetivo del proyecto es muy dispar, son muchos los usuarios que pasan su día a día sentados frente a un ordenador o en una mesa de oficina haciendo diversas tareas, por lo que no hay un sector diferenciado para el que se haya diseñado el producto, sino varios:
El cliente particular es aquel estudiante entre 18 y 24 años, que se dedica a trabajar diariamente con el ordenador desempeñando labores como redacción de informes o documentos, trabajos de investigación, trabajos de diseño gráfico, ingenieril, arquitectónico, etc.
También existe el usuario que posee una habitación u oficina en casa y desea tener el mayor confort en su despacho para sus labores personales, sea cual sea su edad o desempeño laboral.
El profesional autónomo es la persona que trabaja por cuenta propia desde su casa y por lo tanto también pasa la mayor parte del tiempo en su mesa de escritorio.
Por último, cada vez son más las empresas que brindan por la comodidad y satisfacción laboral de sus trabajadores, al igual que las salas de coworking, por lo que el mobiliario que utilizan es uno de los principales puntos a tener en cuenta.
WIT como marca.
La imagen corporativa de la marca se fundamenta en dos conceptos; por un lado una silla o butacón, que representa el puesto de trabajo, y por otro, el talento/ingenio que desarrolla la persona que trabaja en la oficina o despacho personal.
Estas dos ideas se unen de una forma muy peculiar para crear una imagen sencilla, elegante y simétrica, muy acorde con la línea seguida a lo largo de todo el proyecto.
La imagen corporativa está diseñada a partir de figuras geométricas sencillas, respetando sus proporciones y su composición.
La silla simboliza al usuario y al mismo tiempo el confort que éste requiere, está representada con una sola curva y se proyecta desde una vista en planta en el diseño del logotipo final. Dicha silla se repite cuatro veces de forma simétrica haciendo alusión a la reunión entre cuatro sujetos, o bien, un espacio colaborativo de coworking. Por otro lado, este concepto se asocia con el término “wit”, cuya palabra significa ingenio, inteligencia, talento, es decir, todo aquello que se pretende favorecer con el desarrollo en sí del propio proyecto.
Los colores corporativos son dos, además de los básicos blanco y negro; un gris y un marrón de tonalidad clara, haciendo alusión, a su vez, al componente natural de la mesa, madera.